12/16/2010

NAVIDAD O CASTAÑA

Hace unos días me llegaron unos cheques de descuento de mi óptica. En esos cheques viene lo siguiente:

"Llega la Navidad. Y con ella, las ganas de estar con la familia, de abrir los regalos, de disfrutar de los reencuentros... Estas fechas están llenas de momentos especiales que convierten la Navidad en una época mágica. La alegría se respira en el ambiente y apetece compartir esta felicidad con nuestros seres más queridos."

Y una mierda. Que la alegría se respira en el ambiente, ja!. Cuando llega la Navidad lo que apetece en muchas ocasiones es estarse en casita, pero las compras compulsivas no nos lo permiten. Cuando llegan estas fiestas todo está plagado de gente, para cualquier cosa hay enormes colas, muchos vamos con prisas para comprar la ingentes cantidades de comida que vamos a ingerir, los regalitos de los mocosos (que muchos hasta última hora no se deciden y estás como un loc@ de aquí para allá, con un dolor de pies que mejor ni pensarlo, sin haber probado bocado apenas en todo el día, pasando frío, aguantando atascos, larguísimas colas y todo por encontrar el puñetero juguete -en un principio es el regalo, finalmente se convierte en el puñetero juguete- que ese año se ha puesto de moda entre los niños). 

Sí claro, más de alguno dirá: "Y la ilusión de ver la carita de esos angelitos abriendo los regalos" ¿angelitos?, lo de angelitos habría que matizarlo. Además, luego para qué, lo abren, juegan un ratito y en unos días tienen el juguete ahí muerto del asco. Eso si no se ha roto antes pues muchos de esos juguetes vienen hechos a base de muchas piezas chiquititas que se rompen por na y menos o bien no era lo que los niños creían, y eso pasa mucho. En definitva, que el juguete  se convierte en una decepción para los críos y en un puñetero, mierdoso y asqueroso juguete para quien lo ha comprado.

Luego están las famosas colas en las pescaderías, carnicerías... Que vayas a primera hora, mediana mañana o última hora, siempre va  haber gente. Y basta que vayas a comprar una cosilla de nada para tener que  esperar a 15 personas que vayan por delante con las 20 cosas o más que vayan  a comprar cada uno. Y es que en  Navidad lo que te merece  la pena es comprar a lo grande, nada de ir a comprar la barrita de pan, o el paquetito de azúcar. Para eso, mejor te quedas  en tu casa.

Mi madre, me hace mucha gracia cuando se desespera. "Jolin, parece que la gente no como en todo el año salvo en Navidad. Es que la gente no come el resto del año o qué", jajjajaja. Es verdad, algo de razón sí que tiene. Vale, que se junta mucha familia y tal pero vamos ni que todos sus miembros fueran luchadores de sumo, qué barbaridad. Además, digo yo una cosa, con todas las comilonas que se celebran en Navidad (comida de empresa, comida de amigos nuevos, de amigos de toda la vida...) y, todavía hay ganas de seguir comiendo. 

Es que es curioso,  la gran mayoría de  las fiestas por no decir todas,  en este país se celebran comiendo. Navidad, Semana Santa, el Pilar, la Almudena... y en aquellas en las que no se celebraba comiendo ya se encargan los más avispados de sacar algún dulce nuevo o simplemente retocado para acabar finalmente comiendo.

Ya nos pueden caer mal algunos compañeros de trabajos, algunos amigos o las parejas de éstos, algún cuñado pedante, la suegra o el suegro de turno, los sobrinitos, primitos, todos ellos llenos de hiperactividad incontrolada manifestada en sus continuos gritos, correteos, toqueteo de todo lo que ven, guarreando con la comida o los dulces que no van a ingerir pero que simplemente lo han pedido por pedir y que sus padres, claro no se van a  negar, que si no se traumatizan y tú ahí aguantando como un pringao más que como un campeón y cuidado con regañar a alguno de esos enanos, que si no son de tu familia te denuncian y si lo son pues también;  que a pesar de todo eso, ahí estamos, sentados y dispuestos a comerrrrrrrrrrr, ñamñamñamñamñam...

Menos mal que sólo es una vez al año, pero jo,! cuando llega, qué castaña, otra vez la misma historia de siempre, !¿ya ha pasado un año?!, pero si hace nada que estuvimos reunidos. Pues sí, un año pasa volando tanto que no nos da tiempo a recuperarnos y coger con ganas los reencuentros laborales, amistosos, familiares o lo que sea.

Para aquellos que se libran de hacer comidas, comprar regalos y tal tampoco se libran del caos. Porque es salir a dar una vuelta y vayas a donde vayas hay gente, empujones, todo está lleno, prisas, carreras, de nuevo los mocosos molestando (y es que te da igual la hora a la que salgas porque como no hay cole pues...)

Todo eso te encuentras si sales a dar una vuelta porque como se te ocurra coger el coche, amig@ mío, eso sí que lo vas a lamentar desde el primer minuto en que te montes, pues como todos tienen prisa, están pendientes de que tienen que comprar el regalito para menganito, fulanito, que llegan tarde para comprar el trajecito de noche vieja, que tienen que recoger al niño y al de otros tantos más para llevarlos a la función del no sé qué, bla, bla, bla que cuando te quieres dar cuenta, un despitsado viene y traca trá, castañazo. Alá, ya estás cabreado para el resto de las fiestas las cuales las vas a pasar mareado llevando papelitos aquí y allá para que la puñetera (en estas fiestas todo es puñetero) agencia de seguros te haga caso y te solucione la papeleta lo antes posible, es decir, después de las fiestas.

Y en casa uno qué hace, a parte de repompearse en el sillón y ver las mismas pelis sobre Navidad que ponen todos los años, los mismos programas de humor que ponen todos los años con el mismo personaje de siempre (parece que no tienen a otro, anda que entre los controladores aéreos, los humoristas de siempre, los mismos presentadores que siempre nos dan las uvas y nunca mejor dicho, en España tenemos un problema de relevos importante), los triunfitos de toda la vida, la media hora o sea toda la sección de los telediarios que ocupan los premiados de la lotería (el que llora, el que no llora, el que está desde primera hora, el que pierde el décimo y luego lo encuentra, el que no lo encuentra, el que se levanta temprano y no le ha tocado nada, el que se levanta tarde y le toca algo, el alto, el bajo, el vecino, el amigo.... así hasta haber entrevistado a todo quisqui y rellenar  el telediario porque claro no hay otra noticia)..., qué, ¿qué hace uno?, desear que las navidades se acaben ya, coño!

 Y como buena castaña navideña que es, el final no podía acabar de mejor manera que asistiendo a la gran Castaña, o sea, la cabalgata. Pero claro, es que la cara de los angelitos que por cierto es siempre la misma, es algo que no se puede comprar ni si quiera con la mastercard (bueno, yo creo que a más de algún pillín le das dinero o le compras más juguetes, pues lo saben, -que síiiiiiii, que saben que soys los reyes, no sé quien es más angelito o inocente, los niños o los padres-, pues eso que a más de alguno le das lo que quiere como siempre y te ahorras el espectáculo). 


En fin, a lo que iba, a las 3 de la tarde si no antes de comer ya estás ahí como un pasmarote, pasando frío, con el niño en tus hombros dándote pataditas si es que no se las da al que tiene delante (las patadas las vas a recibir lleves encima o no al enano, así es que por dar también por culo, recomiendo que te hagas con un niño y te lo subas encima), con sus manitas tapándote los ojos -ayyyyyyy!!, pero qué mono-, sí, monos siempre son los niños de los demás. Tras unas horas ahí esperando de pie o sentado en una silla para ti, otra para el nene (el caso es ir cargao todas las santas navidades), por fin, llegan las carrozas, los personajes, los reyes, y los caramelos, los puñeteros caramelos, por los cuales te puedes hasta pegar con el de al lado porque te ha quitado los que tú ibas a coger, si no te caen en la cabeza o te dejan tuerto.

Con lo bien que se ven a las ocas con sus bolitas de colores sentad@ un@ desde el sofá. 

Menudo panorama, pero vamos, que a pesar de todo, la alegría navideña, la magia, la felicidad está ahí., ehhhh. Yo no la veo pero dicen que está ahí.
 
En fin, resumiendo, os deseo a todos unas navidades...  ahora no sé que decir, un momento, a ver si se me ocurre algo que no sea los topicazos de siempre, a ver, a ver, pfff, qué difícil, bueno que os deseo unas fiestas lo menos accidentadas posible en todos los aspectos, que tengáis cuidado con los excesos, cuidado con el coche, no bebáis, mucha paciencia para lo que os espera, que no se os haga eterno, que tengáis suerte con los regalos y con el que os toque al lado y en frente de la mesa, que tengáis un buen año 2011 y nos vemos tod@s en el gimnasio o en el sicólogo.

4 comentarios:

Montse on 16 de diciembre de 2010, 22:32 dijo...

Jajaja, Pixel, has descrito a la perfección eso que pesamos muchos y no nos atrevemos confesar!!
Tienes razón, que las prisas, las compras, las comilonas y los "angelitos" son una lata, pero ¿qué haríamos si no existiera la Navidad?, seguro que inventarnos cualquier otra fiesta tan masificada y comercializada como esta.
Por cierto, llevando a mi hija a la cabalgata un año, me tiraron un caramelo con tan mala fortuna que me dieron en todo el ojo y lo tuve fatal una buena temporada ¡la de cosas que nos pasan!

Feliz Navidad, Pixel ¡nos veremos en el gimmnasio, jeje!!

pixel on 17 de diciembre de 2010, 13:07 dijo...

Si, tienes razón en qué si no existiera la Navidad ya la habríamos inventado pues muchas fiestas son fruto de la invención o bien la forma de celebrarlo.
Hace un algo más de un mes me enteré que en Madrid la Almudena si no recuerdo mal se celebra comiendo una especie de roscón pequeñito (y eso antes no lo había). El caso es fomentar el consumo como sea.

Me ha hecho mucha gracia tu anécdota del caramelo. Es todo un peligro.

Feliz Navidad, que tengas un buen año y en el gimnasio te estaré esperando, jejeje.

Drea on 20 de diciembre de 2010, 18:42 dijo...

8-0 Madrecita!! Lo cierto es que es cuestión del estado de ánimo de cada año. Pero sí, todo eso que relatas está ahí. También hay cosas buenas, y a veces unas pesan más que las otras. En fin... Espero que tú lo pases bien, y colaborar a ello :D

pixel on 20 de diciembre de 2010, 18:46 dijo...

Claro, algo bueno sí que tiene estas fiestas porque si no... pff quien las aguantaba.
Espero que todos los pasemos lo mejor posible.
Saludos

 

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