2/17/2012

MI CHICA DEL PELO AZUL

Lo prometido es deuda y tal como ya os anuncié en la entrada que publiqué hace algo más de una semana sobre mi ranking personal, en la que comenté de soslayo que rencientemente encontré un libro cuya historia me ha marcado y llenado tanto como la historia de mi amigo el principito, hoy os hablaré de: "El azul es un color cálido" de Julie Maroh

Antes de adentrarme en él quiero aclarar que no voy a haceros un resumen del libro pero sí que algunos de mis comentarios pueden en cierto modo destripar la historia, con lo cual, quienes estéis interesados en leer el libro, os perdonaré que querráis esperar a leerme, a leer mis impresiones hasta que no os hayáis teñido vosotros también de azul. 

Eso sí, una vez lo hayáis hecho me gustaría no solo que leyéseis esta entrada sino aún más que compartáis que os ha parecido. Quiero conocer qué sentimientos os han despertado, qué sensciones, que pensamientos... todo. 

Me he leído muchos libros y nunca he podido comentar con nadie que le ha parecido la obra, qué ha sentido (salvo los de la carrera y los leídos en el colegio. Esos no cuenta porque su análisis consistió en intentar comprender por qué el escritor escribió tal o cual cosa o qué quería decir con aquello o lo otro, un análisis de la época... y eso desde el punto de vista educativo tal vez sea importante pero para mi no lo es, es decir, a mi lo que me vale son mis interpretaciones, mi análisis, lo que me aporta o no me aportan las historias, las enseñanzas que extraigo de ellas, cómo aplicarlas a mi vida...)

También es verdad que muchos de los libros leídos por imposición no me han gustado, no han despertado nada en mi o si lo han hecho como era por obligación y no por libre elección no dejé que dejaran poso alguno en mí, no me percaté de esa influencia.

El principito fue una imposición, es decir, lo tuve que leer a la edad de 12 años y no me enteré de nada, no le saqué todo el jugo que esconde entre sus líneas, entre cada una de sus palabras y, solo por consejo de mi amiga Coraline lo volví a leer y entonces, sí que me gustó tanto que no voy a insistiros en esa obsesión sana que tengo por él.

Comencemos, pues.

Mi chica del pelo azul, Emma, una de las protagonistas del libro cuyos ojos y pelo de color azul me ha cautivado hasta tal punto que ha conseguido que lea su historia, su historia compartida con Clementine, la otra protagonista, tres veces en un plazo muy corto de tiempo. Tres veces que seguramente no se queden ahí, pues cada vez que me refugio en esas páginas llenas de viñetas, viñetas en blanco y negro, con cierto color, con un tímido pero no desapercibido color azul, usado con acierto en esa escena, en ese momento especial que se quiere destacar y con el cual se pretende que quede retenido en la memoria, en mi memoria... cada vez que he vuelto a él y he dejado clavado por un momento mis ojos en la última página, incluso en las páginas de cortesía observando con detalle las viñetas o imágenes que a modo de resumen recogen algunos de los momentos, de los mejores momentos de la historia... me siento bien conmigo misma, me siento acompañada, me siento llena de esperanza, de optimismo, siento como si la historia fuera mia, como si la hubiese vivido yo, una historia vivida en 156 páginas.

Clementine o Clem para los amigos, para su pareja, una adolescente que vive atormentada, angustiada, que sufre, que se ahoga, que se siente culpable, que no entiende lo que le pasa, que tiene miedo por momentos y que a la vez, al mismo tiempo es feliz por los instantes compartidos con esa persona que se cruzó tan solo un instante en su vida pero que desde entonces ello marcó un  punto de inflexión en su vida. 

Una chica que tan pronto se ilusiona, se llena de fuerza, de optimismo, de vida con el gesto más pequeño que podáis imaginaros, como una mirada, una llamada, un amigo que le escucha, un beso, un roce... como tan pronto un rechazo incomprensible, una palabra o dos o una frase, una mala cara, una expresión hostil, una duda constante, un perjuicio... la arrastran otra vez a la penumbra.

Otra vez la culpabilidad, la maldita culpabilidad por sentir lo que una siente, por amar a quien una ama, por no someterse a lo ya establecido, construido con límites rígidos e infranqueables, que tienen que se aceptados como son o como por imposición se quiere que sean así,  sin preguntarse ni asomarse para ver más allá. 

Una culpabilidad sin sentido pero que muchos se esfuerzan horrores y años en darle un sentido, absurdo, pero que a muchos y me incluyo a mi misma han conseguido que creamos que lo tiene y que desgraciadamente muchas personas todavía siguen estando ahí, envueltos y atados bajo la mano represiva de un colectivo, de un colectivo que se crece y se hace fuerte con el malestar, el miedo, el sufrimiento de personas.

Un colectivo que no son más que un grupo de personas unidos por el egoísmo, el afán de alzarse hasta lo más alto por encima de todos los demás, por asentar sus aposento en ese poder y no moverse de ahí nunca, por actuar como seres superiores que manejan las cuerdas de quienes consideran sus marionetas, de quienes consideran que sus vidas son de su posesión y por tanto susceeptibles de ser movidas a su antojo aunque al mismo tiempo ellos, los mayores intolerables de esta sociedad, actúen, sientan, piensen... de la forma que ellos judgan y consideran inadmisible, incluso pecado, que actúan con total impunidad y desfachated, a la vista de todos, simplemente porque son ellos.


Con el personaje de Clementine me he reflejado bastante, he visto en ella un reflejo de mi pasado, un pasado que espero haber dejado atrás y que igualmente espero y lucharé porque no vuelva. De ella destacaría su inocencia, su niñez que me hace sonreír, su inconformismo teñido de una madurez que ya hubiera querido yo tener antes. Madurez que da un empujón a esa relación que quiere vivir pero que a la vez le angustia, angustia que quiere dejar atrás pero no sabe cómo. Igualmente me gusta su lucha por salir adelante, su determinación en los momentos claves en los que vence el miedo y las dudas y se lanza, sin mirar atrás por un instante.

Con Emma, sin embargo, no me siento identificada, pero su forma de ser, sus argumentos, el cariño, amor, esperzanza que le profesa a Clem, todo aquello que le rodea me ha enamorado. Esos ojos azules, ese pelo azul que se encuentra escondido entre la muchedumbre pero que viñeta tras viñeta se muestra al lector y que resulta incluso hasta gracioso, esa mirada unas veces dulce, inocente como la de su pareja, otras veces picarona, otras marcadas por señas de madurez, seguridad, esa mirada rebelde, dolida, ruborizada, de sorpresa, tierna, cariñosa... ha hecho que sueñe con encontrar a alguien así. 

Ha crecido en mi el empeño de encontrar a alguien con esa vitalidad. Pero al mismo tiempo me pregunto si esa mujer del pelo azul no puedo ser yo, si tal vez donde tengo que buscar es en mi, es decir, no pretendo ser o acabar siendo narcisista pero muchas veces pienso que esa búsqueda no tiene sentido, que es una pérdida de tiempo y más con la gente que en los últimos tiempos he conocido y qué sinceramente lo único en que se han traducido esos encuentros esporádicos ha sido en una lista de nombres que ni fu ni fa, son solo nombres, que tarde o temprano olvidaré y ya no sabré ni si son 5, 6 o 7 o más o menos.

Valentine juega un papel importante como amigo, como un buen amigo en la vida de Clem. Es él quien le escucha, quien intenta hacerla ver que no está haciendo nada malo, quien se ríe con ella, quien la mete en algún lío que otro ;) quien la protege, quien está también pendiente de ella, quien la aconseja... En fin un gran amigo.

La vida de estas chicas se desarrolla en la ciudad de Lille, al norte de  Francia. Ciudad que conocí hace algunos años y de la cual tengo que decir que es muy bonita y que os animo a conocerla. Estuve allí de paso con unos amigos y recuerdo que los tres entramos en una  tienda que vendía artículos del orgullo gay y en la cual yo estaba encantada por todos los artículos tan llenos de color que tenían. Fue allí donde me compré mi primer pin, en forma de corazón, con los colores de la bandera.

Recuerdo que al pedirle al dependiente el pin en forma de corazón me lié porque quise decirle  "heart" y al final acabé diciéndole "cuore" que es corazón en italiano y claro el otro ni se enteraba, :) 

Igualmente, le dije que su tienda era muy bonita y que me gustaba mucho. Antes de salir de ella, el dependiente muy amable nos dio una lista con los nombres de algunos bares gays y no sé si también de alguna librería. 

En fin, una anécdota que simplemente me apetecía compartir.

El libro, a parte de ilustraciones graciosas, divertidas, dolorosas, cariñosas, con un punto de romanticismo, igualmente también recoge escenas de sexo, y qué escenas, mmmm, para volverse loca. La verdad, 156 páginas en las que os aseguro que ninguna tiene desperdicio alguno. ¿y cuáles son mis favoritas? ufff, hay muchas pero os diré algunas para que cuando tengais la oportunidad de leerlo os acordéis de mi :)

  • La página número 5, dos manos, una de ellas toca una anillo de oro, imagino.
  • Página 13, las primeras viñetas en la que aparece por primera vez el personaje de Emma.
  • Página 17: Los ojos azules
  • Página 22, Thomas arodillado abrazando a Clem intentado atrapar a ese amor.
  • La última de la página 25, cuyo contenido del bocadillo es: ¡Esta vida tampoco es buena para todos los demás. Cariño!
  • Página 33: Las tres primeras viñetas más desgarradoras, más dolorosas, entre otras.
  • Página 35: Protagonizadas por Clem, en las que se la ve en una nube, ensemismada, en su mundo,  ilusionada, soñando, imaginando. Me encanta.
  • Página 47: Aquí, Emma muestra en las últimas ilustraciones una cara de sorpresa pero que a la vez resultan de lo más inocente, vamos, de un cacho de pan. (igual que en la número 49)
  • El besamé, besamé, besamé... de la página 58
  • De la 76 a la 78, momento confidencial
  • Página 93: Clem, enfada se sube a las piernas de Emma
  • Las de sexo, no eligo, me quedo con todas ;)
  • Página 156: El mar

Finalmente, hay otras muchas que me gusta pero es que si no, no termino y tampoco quiero aburriros si es que no lo he conseguido ya. Es imposible no detenerse por unos segundos o minutos en alguna ilustración.

Los diálogos también son una parte importante a tener en cuenta, pues en ellos encuentras unos mensajes de gran calado como por ejemplo: 

  • Las dudas de los adolescentes parecen banales a ojos de los demás. Pero ¿cómo puedes resolverlas cuando te asaltan y no sabes de que pie cojeas?
  • No hay una frontera clave e inmutable entre la amistad y el deseo amoroso.
  • ¿Te vienes el sábado por la noche de bares gays? Valentine
  • Solo el amor puede salvar a este mundo. ¿Por qué debería avergonzarme amar?
  • Clem, lo horrible es que la gente se mate por petrole y se cometan genocidios...Y no querer dar amor a alguien. Y es horrible que te enseñen que está mal enamorarte de alguien solo porque tenga el mismo sexo que tú.
  • Si te miro, querré besarte
  • El amor es algo demasiado abstracto e indefinido. Depende de lo que nosotros precibimos y vivimos. No existiría si no existiéramos y somos muy volubles... así que el amor también puede serlo. El amor se consume, nos desfallece, se rompe, se revive... nos revive. El amor no puede ser eterno pero nos hace eternos. El amor que hemos despertado continuará su camino más allá de nuestra muerte.
... y muchos mensajes más.

Además del contenido, el libro también destaca al menos para mí, por su envoltorio, es decir, por su portada y contraportada cuidada al detalle con un acabado laminado mate o brillante que es un placer tenerlo entre las manos, y forrado su interior con papel azul cielo, por supuesto. 

El cómic termina con un final triste pero a mi me resulta también esperanzador, es triste pero a la vez alegre porque lo vivido por ambas protagonistas está ahí, en sus recuerdos, en su piel y eso es alegre, eso está lleno de color. Cierto es que a nadie le gustaría tener ese final pero tal vez el no tenerlo suponga también no vivir lo anterior, lo bueno, lo menos bueno...

Aquí finaliza mis impresiones, mi particular análisis del cual todavía me habré dejado más cosas en el tíntero pero que como no hay prisa y va a ser que al igual que con el principito, con éste imagino que seguiré hablando de él en posteriores entradas.

Por último, me despido con esta frase de la contraportada del libro:

Mi ángel azul 
Azul cielo 
Azul río
Fuente de vida.

4 comentarios:

María Valiente on 17 de febrero de 2012, 19:30 dijo...

Te estas convirtiendo en toda una poeta. Me gusta

pixel on 17 de febrero de 2012, 23:47 dijo...

Pues muchas gracias spor el cumplido, se agradece y mucho.

Besos

Montse on 19 de febrero de 2012, 19:53 dijo...

Lo has descrito tan bien que voy a tener que leermelo!
Es precioso lo que dices y como lo dices, tu sinceridad y tu pasión cala muy hondo.

"El amor no puede ser eterno pero nos hace eternos" me parece una frase magistral.

Mil besos y gracias por esta joya.

pixel on 19 de febrero de 2012, 21:27 dijo...

Pues Montse, si tienes la oportunidad de leerlo te lo recomiento, te iba a gustar.

En cuanto a la frase entrecomillada que has escrito, la del amor no es mía. Como he comentado en la entrada, esa expresión, frase y las demás expuestas en este post se pueden encontrar en el libro, pues forman parte de los diálogos de la obra.

Me alegra que te haya gustado mi forma de intentar transmitiros lo que ha significado o lo que he sentido con este libro.

Un beso

 

pixeladas coloreadas Copyright © 2009 Cookiez is Designed by Ipietoon for Free Blogger Template