9/26/2014

SUEÑO DE NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y ADULTED

¿Alguna vez visteis al Tío Gilito nadar entre las monedas y monedas de su caja fuerte? Yo sí y eso es algo que desde entonces se me quedó grabado y nunca se me ha olvidado. Tal vez es porque penséis que ya a mi corta edad deseaba poder hacer lo mismo que el Tío Gilito, pero no, no es eso (además que lanzarse desde lo alto de una escalerilla al fondo de una caja fuerte de dinero en metálico no resulta nada apetecible, pues aunque el Tío Gilito parecía disfrutar, por suerte o por desgracia, no somos dibujos animados y las consecuencias de tal chapuzón iban a ser bien conocidas. No, gracias, aprecio mi cara.

El hecho de que aquel capítulo hiciera mella en mi es porque desde niña siempre me ha gustado contar monedas aunque no fueran mías, me da igual. Evidentemente, si son de mi propiedad pues el disfrute es mayor pero si no lo son y quien sea me deja que le cuente las monedas de su hucha o monedero, yo encantada.

El Tío Gilito es bastante desconfiado y no creo que me dejase entrar en su caja para contarle todas y cada unas de su monedas pero... es algo que me haría ilusión.

Unos años después, fui con mi madre a un banco, y una de las ventanillas estaba cerrada temporalmente porque había un empleado contando billetes, que envidia. Me gustan las monedas, pero los billetes también, por qué no.

Una vez hablando con una amiga, me comentó que ella hace muchos años tuvo un trabajo en el que tenía que contar billetes. Decía que solía hacer montoncitos al mismo tiempo que imaginaba para qué cosas lo invertiría, "tanto para la casa, otro tanto para el coche" hasta que despertaba de su ensoñación y aceptaba que ese dinero no era suyo.

Incluso hace unos años me enganche a un juego del móvil, llamado Coin Dozer que consistía en una superficie resbaladiza sobre las que caían monedas y unas empujaban a otras hasta que poco a poco se iban cayendo hacía el fondo, recaudando así dinero y más dinero. Entre las monedas de vez en cuando caían algún que otro objeto con el simple fin de coleccinarlos o en cambio,  monedas más grandes. Había varias versiones que por supuesto probé pues eran con euros y con otras monedas raras.

La verdad es que el juego no tenía mucha chicha, no obstante a mí me enganchó y estuve varios meses jugando con él. No sé, supongo que veo monedas y me vuelvo loca.

Y por último deciros que buscando el vídeo donde Gilito se bañaba en su ingente cantidad de monedas, he encontrado otro sobre él la mar de interesante, pues es un juego de este pato ricachón que entre las diferentes pantallas del videojuego, hay una en la que el personaje se zambulle en su caja fuerte. Tengo que hacerme con él como sea :):):):)

A continuación os dejo parte del capítulo donde Gilito de da un chapuzón de monedas. A ver si os gusta y cuidadín con engancharos al gusto por contar monedas :P




9/15/2014

GRAFITI ONE HUNDRED THIRTY-NINE


9/08/2014

GRAFITI ONE HUNDRED THIRTY-EIGHT



 

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