Hace unos días me llegó al correo un email muy simpático que comparaba los tiempos de ahora con épocas pasadas. Además de resultar graciosas algunas de las imágenes, yo las interpteratía como una forma sarcástica de criticar aquello que funcionaba bien o que simplemente era bueno y, por pasarnos de modenirtos ahora es vergonzoso lo que hemos conseguido al hacer un mal uso de los avances o simplemente, por pasarnos con tantas contemplaciones.
En primer lugar tenemos esta imagen que al menos para mi resulta agridulce, es simpática pero al mismo tiempo produce cierta pena o lástima de ver que una gran mayoría de la población prefiere aislarse y supuestamente protegerse detrás de la pantalla de un ordendor para entablar relaciones. Lo de supuestamente protegerse lo digo porque no sé hasta que punto te proteges, es decir, no creo que se vaya a estar mejor así, creo que todo lo contrario, que de esa forma la soledad y la tristeza se acrecenta aún más.
En cuanto a escuchar música, leer noticias o tocar un instrumento parece menos dañino desde el punto de vista del alma por así decirlo. Ahora desde el punto de vista de la salud, dentro de poco años, todos sordos.
Luego lo del cumpleaños me parece aún más penoso. Porque si celebras tu cumpleaños como toda la vida, a parte de que puedas recibir muchos mensajes de felicitación por el Facebook, pues mira no está mal. Hace ilusión tener ambas cosas pero si resulta que te conformas con que te feliciten hasta gente con la que ni te hablas por las redes sociales... Cada uno que lo viva como quiera pero una reunión entre buenos amigos en un bar, en una casa o dónde sea no tiene comparación.
A continuación tenemos una viñeta que da para mucho y mucho debatir. Y se trata de la moderna y antitraumática forma de castigar a los niños cuando se portan mal y por ende recibir así una educación sana, llena de mucho cariño, amor, ternura, bajada de pantalones ante los niños... todo ello para que el día de mañana esos niños tenga el poder y puedan tomar el pelo a quien quiera, guauuuu, qué gran sociedad estamos construyendo. Lo malo, por así decirlo es que los sicólogos estos tan modernitos que hablan de comprensión, de escuchar a los niños y dialogar con ellos, es que el día de mañana no tendrán trabajo porque esos críos y por tanto ya adultos no tendrá ningún tipo de traumas...
Y muy relacionado con la anterior viñeta va la siguiente y es que los alumnos al igual que los clientes, ellos siempre tienen razón y PUNTO!!!!
Ésta siguiente también tiene mucha relación y es que para qué preocuparse de la eduación de los hijos y pasar un mal trago explicando preguntas peliagudas si ya para eso está San Google (ojo, me parece genial que ahora se cuenten con más medios para consultar temas que desconocemos pero como todo, el uso debe ser adecuado). Ahora, que luego hay peligros en la red, bueno pues ya se pone una denuncia al Estado o a quien sea y con la indemnización económica todo arreglado.
Finalmente está es cachonda, cachonda, jajaja.









6 comentarios:
Algunas ya las conocía. Son, en algunos casos, exageraciones, pero en qué pocos! Porque real, real como la vida misma...
Yo no lo veo muy exagerado, es más, con los tiempos que corren creo son muy fieles a la realidad, no a una realidad absoluta porque siempre hay excepciones pero sí que se acercan bastante.
¡Vaya que sí son reales!
Es muy triste no tener más que los amigos de Facebook con quien celebrar el cumpleaños, pero para algunas personas puede ser la única forma de celebrarlo ¡algo bueno han de tener las redes sociales!
Lo del "antes y después" no debería condicionarnos para pensar que antes era mejor, yo diría que era diferente, algunas cosas han ido a mejor y otras a peor, como "ellos" delante de la tele, jeje.
(Por cierto, yo puse esa misma viñeta en mi blog ¡guauuuu!)
Muchos besos ;)
Es verdad, Montse. No recordaba que tú ya habías subido la misma viñeta. Al final nos repetimos todos pero con diferente enfoque y eso es lo que realmente enriquece.
En cuanto al antes y el ahora es verdad que no todo es malo, aún así yo hay cosas que las añoro pero... qué le vamos a hacer.
Nos reímos que eso nos sienta mejor, jejejeje
La verdad es que mi infancia fue en algunos aspectos peculiar, vamos, que era enormemente tímida y me costó muchos años hacer amiguitos (además, se ve que ya era un poco puñetera y prefería estar sola que con cualquiera, por así decirlo)...aunque la soledad también tuvo sus enseñanzas y ventajas. Pero en muchas otras cosas, coincide con los recuerdos que puedan tener tantos otros que crecieron en una época parecida a la mía, y creo que pertenezco a una generación muy afortunada.
Muchos de los valores que se nos transmitieron siguen siendo válidos para mí en muchísimas ocasiones, como el esfuerzo, el respeto, las consecuencias de las acciones... y creo que te preparan para enfrentarte al mundo, donde no estás en un cascarón ni mucho menos, sino expuesto y con una serie de responsabilidades.
Y en cuanto a la forma de relacionarse...mil veces más sana y satisfactoria. No siempre se era feliz, desde luego, tenías tus desilusiones, peleas, ratos de aburrimiento... pero, al menos, procedían de situaciones y relaciones reales, que es más de lo que se puede decir en muchas ocasiones en el presente. Yo que, además, tuve la inmensa suerte de no crecer en una gran ciudad, cierro los ojos y me acuerdo del olor de las flores cuando salía a jugar, de las manchas de barro y hierba en la ropa, de los raspuñones en las rodillas, de los chaparrones que te pillaban en cualquier parte sin refugio, de los labios partidos en el parque, de cómo podías irte a kilómetros de casa sin ningún miedo propio ni de tus padres, del vértigo de tirarte en bici por una escombrera, de volver acojonada con un roto en el pantalón, de los goterones de sudor mientras jugabas al sol a las 5 de la tarde, de la ilusión de comprarte un helado...
Puede sonar a tópico que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo fue en algunas cosas, y en otras, no. Pero lo importante es que esas personitas que nos formamos entonces, sepamos crear un presente lo más feliz posible rescatando lo mejor de entonces y lo que sabemos ahora.
Un fuerte abrazo y gracias por estos recuerdos.
Buenas Silvia,
Gracias por hacerme leer esta entrada. Me ha hecho mucha gracia ver las imágenes y los comentarios que hice sobre ella.
Yo también recuerdo muy buenas anécdotas de niña. El tirarse con unos patines por una cuesta sin frenos, acabar gateando los últimos metros o incluso el cómo una amiga acababa debajo de un coche por tirarse con sus patines.
Por supuesto, también tengo algún recuerdo duro. A ver, todo ayuda a crear la persona que eres ahora y que mañana pues será otra.
Es verdad que puede sonar a tópico lo de cualquier tiempo pasado fue mejor, peor es que yo lo recuerdo así. No me quejo de todo lo que hay ahora, porque desde luego hay cosas que han mejorado mucho pero imagino que es irremediable perder otras, es decir, ganar absolutamente en todo es muy complicado, siempre te dejas algo por conseguir aquello que te satisface.
Menos mal que quedan nuestros recuerdos y qué solo basta cerrar los ojos para volver y esbozar una sonrisa.
P.D.: No te recomiendo buscar los dibujos animados de tu época porque garantizado que te llevas un chasco. Recuérdalos como los mejores pero no los busques.
Un fuerte abrazo y a ver si podemos vernos pronto.
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