¿Un museo siniestro?¿Y eso qué es? Pues es el título de un libro de la conocida edición roja del Barco de Vapor que me ha servido de excusa o por lo menos que ha hecho que medite sobre la historia que en él se relata pero llevándolo hipotéticamente a la realidad. Ahora enténdereis lo que quiero decir.
Cuando tenía unos 13 años, una profesora de lengua nos mandó como tarea leer el libro que quisiéramos para luego hacer el consiguiente resumen. Mi hermano, que es quién poseía dicho libro, me recomendó leerlo pues según él, estaba muy bien y me iba a gustar.
Como acostumbro a hacer desde siempre, cuando leo algún libro es bien porque lo he elegido yo o por recomendación, con lo cual hice caso a mi hermano y me leí dicho libro.
En este caso puedo decir que no me arrepentí de seguir su consejo literario pero en cuestiones de películas desde que como inocente de mi y sin molestarme en averiguar un poco más, decidí ir a ver "Muertos de risa" por sugerencia suya (sus palabras fueron: "Esa película dicen que está muy bien y que te partes de la risa"), cuando entré en la sala y me encontré con Santiago Segura y compañía, me llevé tal chasco que no he vuelvo a preguntarle más sobre dicho tema y más cuando se burló de mi por el petardo que fui a ver.
A lo que iba, en dicho libro y de forma general, se cuenta la historia de un científico que crea unos cubos pequeños de corcho sintético blanco que contenían emociones humanas, por ejemplo, tristeza, alegría, uforia, ira... Por tanto, quien tuviera contacto con esos cubos, sólo con tocarlos podía sentir alguna de esos emociones en función de la que contuviese un cubo en concreto. El problema que tenía dicho invento, era que una vez extraido un determinada emoción y por consiguiente, un sentimiento de una persona, ésta jamás volvería a recuperarlo.
En líneas generales ese sería el tema central en torno al cual gira la historia y no cuento más por si alguno le interesa leer el libro y más que nada que mi intención no es plasmar el resumen de la obra (quien lo quiera que se vaya al rincondelvago, a ver si lo encuentra), sino de reflexionar sobre la posibilidad de desprendernos de algunas emociones que con el paso del tiempo se podían convertir en sentimientos, reflexionar sobre lo que podría pasar, de los beneficios o consecuencias nefastas por exponernos a tal remota posibilidad.
En su momento me leí el libro pero no pensé en nada más, hice mi resumen pero no reflexioné sobre lo que había leído. Hoy, que tengo algo más de experiencia que por aquel entoces, que he tenido buenas y malas experiencias, he sentido cosas nuevas, al recordar dicho libro (me acordé sin más de él) decidí volver a leerlo, subrayar lo que me parecía interesante, cosa que no se puede hacer con un libro electrónico ;) y proceder a compartir mi opinión sobre el asunto y preguntaros que os parece a vosotr@s.
Partimos de la base que una vez que nos desprendemos de una emoción y posible sentimiento sea el que sea, nunca más volveremos a sentirlo, a experimentarlo. Aunque pudieramos luego estar en contacto con el cubo que contiene dicha sensación, dado que lo hemos perdido no sabríamos o nos resultaría indiferente porque no lo entedemos.
Los dos protagonistas, del libro, Elvira y Alfredo, pierden dos sensaciones respectivas, una pierde el miedo y el otro la pena. Y es curioso porque en parte se complementan. Elvira es periodista y no tiene miedo a nada con lo cual pone en peligro su vida en muchas ocasiones y, Alfredo aunque se preocupaba cada vez que pasaba tiempo sin saber de ella a la larga si le pasaba algo no sentiría pena. Aunque en el caso de Elvira el hecho de que su pareja no fuera sensible ante circunstancias que si lo requerían sí que podia afectarle más la carencia de su pareja.
Yo, en principio pensé que el carecer del miedo no era tan malo, pero claro, sí que lo es. Porque si vas a poner en peligro tu vida por algo tan tonto como meter la mano en una máquina de coser o en asomarte demasiado a un precipicio desde luego que no es nada rentable carecer de ello.
También consideré la posibilidad de vivir en ausencia de pena, de tristeza, y así estar siempre contento y quitarte de encima la amargura que ocasiona el estar de bajón, o el afrontar una pérdida importante en tu vida y, por tanto, sobre llevarlo mejor. Pero por mucho que no queramos ponernos tristes, estar de bajón, depresivos... también es cierto que tal ausencia nos hace ser fríos, distantes, hostiles, ásperos... con los demás y nunca mejor dicho, inhumanos.
Le he estado dándole vueltas y los sentimientos buenos como la alegria, el entusiasmo, el optimismo, la confianza... (en exceso también pueden ser perjudiciales) personalmente me gustaría conservarlos y otros no tan "buenos", miedo, enfado, tristeza, egoísmo (ojo, a veces hay que ser egoísta y pensar también en uno pues los demás no lo van a hacer...) tampoco me gustaría desprenderme de ellos. Sin embargo, hay una sensación (no sé si habrá más, de momento menciono ésta y tal vez con vuestros otros puntos de vista amplie más el campo o no) que sí que me gustaría no volver a experimentar y lo digo porque ya en su momento experimenté lo que es y no me gustó nada y eso es : EL RENCOR.
El rencor, unido al sentimiento de odio, te come de una manera que cuando te quieres dar cuenta y dar marcha atrás, es decir, darle una patada, olvidar aquello que lo motivó y centrarte en lo que realmente te ayuda a sentirte bien contigo mismo, a ser feliz, a disfrutar de la vida, a levantarte radiante, a sonreir... tal vez, cuando quieras salir de ese círculo vicioso ya es demasiado tarde.
Personalmente a mi no me aportó nada, y no veo en qué medida puede ser bueno. Es decir, he comentado que no es bueno del todo perder el miedo porque pondríamos en peligro nuestras vidas en demasiadas ocasiones por cosas tontas que ni merecen la pena (no digo que la vida merezca la pena perderla pero según que casos pudiera ser así, una madre que da su vida por su hijo, bueno éste podría ser un ejemplo). ¿Pero el rencor? yo si ninguno de vosotr@s me aporta un punto de vista diferente por el cual pueda darme cuenta de que estoy equivocada, por mi, podría enterrarlo en un cubo y vivir sin él.
Y vosotr@s, ¿qué pensáis? ¿os desprenderíais de alguna emoción, sensación, de algún sentimiento, o por el contrario de ninguna?