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A MEDIO CAMINO ENTRE LA ILUSIÓN, EL ENTUSIASMO, LA ADMIRACIÓN... Y LA INDIFERENCIA.

Hace unos años le dije a una persona que se dejara de regalarme oídos y me demostrara lo que le importaba con hechos. Sólo quería hechos, no palabras. Me equivoqué.

Me equivoqué en parte. Las palabras pueden ser cercanas o distantes, dulces o agrias, cariñosas,  afectivas o brutales, palabras con una verdad dura de digerir o con una mentira aún más dura de asimilar. 

En cualquier caso las palabras y los hechos que las acompañen tienen que ir unidas, en la misma dirección. Ante cualquier incoherencia, bien sea por las palabras pronunciadas o por los silencios, evasivas... bien sea por las actuaciones, es que ni unas ni otros son sinceros. Desconfía.

Unas palabras bonitas vengan de tu pareja, amigos, compañeros... que luego no se correspondan con los actos de aquellos a quienes aprecias te producen desconcierto, decepción, incompresión, dolor... 

Si por el contrario quienes tú quieres hacen unas cosas pero luego te dicen otras que para nada se corresponden con sus actos, te genera los mismos sentimientos, y es que las piedras duelen pero las palabras o los silencios te rasgan el alma.

Me gusta la coherencia, y ante la incoherencia no sé como debo reaccionar. Solo sé que me duele, me como la cabeza intentando buscar una razón, un por qué, una justificación pero no la hay. Del dolor, de la incompresión, del desconcierto... con el tiempo se llega a la más absoluta indiferencia que es lo mismo que decir que estás vacío de sentimiento y, ante eso, ya no hay remedio.

El enfado, el odio, la decepción, desilusión son sentimientos, no son buenos, pero son sentiemiento, están ahí,  y yo creo hoy, mañana no sé, que ante eso todavía se puede hacer algo, se puede cambiar un sentimiento malo por uno bueno o al revés pero ante la indiferencia ya no se puede hacer otra cosa que aceptar la pérdida. 

De dónde no hay pero hubo (porque ahí esta la clave que hubo algo pero se destruyó) no se puede pretender generar un fruto nuevo hacia la misma persona o circunstancia que generó el desencanto.

LECCIÓN APRENDIDA

En los últimos años, pasadas las fiestas navideñas, siempre acabo aprendiendo una lección nueva para las siguiente fiestas.

Una de esas lecciones que apliqué en estas pasadas fiestas es que no iba a molestarme en buscar a última hora un producto alimenticio de supermercado en supermercado que mi madre me encargara. Pues a parte de las odiosas colas, gente por todas partes..., al final ocurre que después de haberlo encontrado, si hay suerte, está super caro y luego para colmo tu madre no está contenta.

Pues bien, la lección de este año es que mis próximos regalos de reyes me los voy a comprar o unas semanas antes de navidades o después (aunque en este último caso se arriesga una a no encontrar lo deseado.)

Estas navidades quería comprarme un móvil de la marca Bq. Quería el modelo de mi hermano porque llevaba 4 meses con él y al parecer le iba bastante bien (Bq Aquaris E5 HD.)

Cuando fui a la tienda tenían dicho modelo pero al mismo tiempo tenían otro, el Bq Aquaris E5 4G, que según el dependiente disponía de 2 GB de RAM, dato que afirmó con absoluta rotundidad. Mi padre me animó a comprarme ese porque por un poquito más mi móvil iría más rápido y eso siempre es bueno.

Cuando llegué a casa y me dispuse a sacar el móvil de su embalaje me llevé la desagradable sorpresa al comprobar que el móvil disponía solo de 1 GB de Ram.

No obstante, decidí probar el móvil. Lo configuré, lo usé, le cargué la batería cuando se agotó y pasado dos días, el 31 por la mañana cuando lo encendíal encenderolo, el móvil hizo un amago de conexión pero en seguida se apagó y ya no volvió hacer conato de encenderse.

Tras el disguto salí con mi bici y sin móvil porque había quedado ya con una amiga y la verdad siendo el último día del año me apetecía hacer algo de deporte.

Por la tarde regresé a la tienda con mi padre pero como en este país se trabaja tan poco, ésta estaba cerrada. Que sí, que era nochevieja, pero la misma palabra lo dice "noche", con lo cual creo que abrir unas horas por la tarde no debería suponer un problema. Y no es que el dependiente no se merezca disfrutar de las fiestas, claro que sí pero igualmente yo me merecía disfrutar de mi móvil.

Total, que el día 31 de diciembre y el 1 de enero estuve incomunicada. No pude usar el anterior móvil porque éste usa tarjeta sim y para el nuevo móvil necesitaba una microsim y al no tener un adaptador que me permitiera meter la microsim en el antiguo me quedé colgada.

El día 2 de enero por fin pude ser atendida por el dependiente el cual se mostró extrañado por el fallo del móvil, me dió exactamente otro igual, de color blanco-negro. Respecto a su despite intencionado o no sobre que el móvil disponía  de 2GB de RAM cuando no era así, el hombre ni se disculpó, se limitó a decir donde dije digo y viceversa. Decimos de los políticos pero es que telita con algunos comerciantes.

Bien, al día siguiente fue encender el segundo móvil y otra vez me pasó lo mismo. El móvil estaba muerto. Tendría que esperar hasta el día 7 para devolver el móvil porque me iba a pasar Reyes con mi familia. Estuve el día 3 y 4 otra vez incomunicada al no poder usar una tarjeta adaptada al antiguo móvil. Y no es que tenga una dependencia absoluta del mismo pero estar tantos días así, sinceramente es un incordio.

A todo esto he de añadir que la tarjerta sim que tenía en el antiguo móvil la llevé a una tienda para que me la recortaran y así disponer de una microsim para usar el nuevo móvil (menudo rollo esto de estar cambiando de sim a  microsim, todo para sacar el dinero y tocarnos un poco las narices). 

El de la tienda no fue muy fino o profesional que digamos y me cortó parte del microchip, aún así la tarjeta seguía funcionando. Me dijo que con ese tamaño podía usarla igualmente en el antiguo móvil y que se extraía sin problema. MENTIRA. Para sacar la dichosa tarjeta me las vi y me las deseé y cuando compré un adaptador para la microsim, ésta no cabía en el adaptador. Me la tuvieron que volver  a recortar.

Con tanto recorte, el día 5 de enero me recorrí 3 tiendas de movistar porque me daba mala espina eso de que la tarjeta fuera recortada tantas veces que opté por hacer un duplicado de la misma. Pero como estaba en plena fechas navideñas ningún movistar disponía de tarjerta para hacer duplicado ya que estaban agotadas. Al final acabé haciendo una larga y tediosa cola en el edifcio de telefónica de Movistar para conseguir el dichosito duplicado.

Dicho esto, si os compráis un móvil que requiera una microsim os recomiendo encarnecidamente que vayáis a vuestro operador y os hagan el duplicado por 7,26 € que ir a una tienda y os la recorten por 2 €. No os merece la pena. Y para los que vivís en Cáceres deciros que fue en TECNYMOVIL donde me hicieron la chapuza con la tarjeta.

En cuanto al sujeto que me vendió el móvil, el día 7 de enero me devolvió el dinero pues yo no estaba dispuesta a seguir probando más móviles. La broma ya pasaba de castaña oscuro y encima un hombre que estaba en la tienda, no sé si era amigo  del dependiente o qué, afirmando que "qué raro lo del móvil, que de ese modelo se había vendido miles y que nadie se había quejado", ya, y si lo han hecho tampoco lo váis a reconocer, no te fastidia.

Devuelto el dinero quería comprarme el de mi hermano pero mira tú por donde está agotado y BQ no parece tener intención de seguir ditribuyendo el modelo que yo quiero porque ha sido sustituido por el "fabuloso" Bq E5 4G que la única diferencia es que tiene 4G y el anterior no, a lo que yo le añadiría que éste no funciona y el anterior sí.

Finalmente, para el que esté interesado/a deciros que la tienda donde compré el móvil es KLIPS. No sé si online ofrecen un mejor servicio pero yo desde luego no vuelvo a esa tienda si quiera a comprarles un simple ratón para el ordenador.

A partir de aquí que cada uno saque sus propias conclusiones.

CÓMO ARREGLAR UN PINCHAZO DE BICI

¿Cómo arreglar un pinchazo de bici? Simple, llevalá a la tienda de bicicletas. En serio, lo digo muy en serio, a no ser... que tengas manos de Shrek (y no de E.T. como las mías) y trabajes en una tienda de bicicletas. Porque eso de que la rueda de alante es más fácil que la de atrás, que si metes la cámara en un cubo de agua para ver las burbujas, que si le colocas otra vez la cubierta, que todo se soluciona viendo los vídeos de cómo un arreglar un pinchazo en Yotube etc, etc... y UN CUERNO!!!

Y si no os lo creéis, pues ahí va mi experiencia:

1) Tomé fotografías del freno delantero, zapatas, carrete o buje.


2) Desengaché el freno delantero.


3) Desenrosqué el carrete para finalmente quedar liberada la rueda delantera.

4) Como la rueda estaba super desinflada, valiéndome de los desmontadores puede sacar fácilmente la cámara.

5) Pasé las llemas de los dedos por dentro de la cubierta para ver si encontraba el pincho, pero ni pincho ni na.

6) Comprobé igualmente la llanta.

7) Con mi cubito de agua metí la cámara y tuve suerte al ver la mariconada de pinchazo que tenía, porque vaya pinchazito y las burbujitas diminutas ni os cuento. Pero claro, al sacar la cámara el pinchazo no se ve y como no tenía rotulador para marcarlo, otra vez al cubo y esta segunda vez mira tú por dónde que no hubo manera de volverlo a encontrar.

8) Mientras tanto, hacía un frío en mi trastero que para haberme quedado como los de Ice Age.

9) Subí a casa a llenar más el cubito de agua y una linterna porque consideré que tal vez me ayudara a  ver las burbujitas diminutas. Linterna que luego me vino de perlas para encontrar el tapón del pegamento. Bajé y volví a sumerger la cámara ni se sabe la de veces.

10) Por fin lo volví a encontrar, así es que lijé la zona por dónde andaba el pinchazito y cuando fui abrir el pegamento, sorpresa!!! éste tenía la típica tapadera de aluminio que hay que pinchar con algo punzante. JO-DER.

11) Tuve que dejarlo todo para encontrar en el trastero algo punzante, menos mal que lo encontré.

12) Vuelvo otra vez al lío, después de lijar fui a echar mano del pegamento pero resulta que le di una patada sin querer al tapón y tuve que dejarlo otra vez todo para buscar el taponcito que estaba debajo de la estantería. Me tiré al suelo y toda sucia me quedé. Desupés de eso por fin le eché el pegamento.

13) Una vez que el pegamento ya no era pegajoso, decidí escoger el parche más grande porque como no veía la mierdecita de pinchazo pues consideré que cuanto más superficie cubriera el parche, mejor.

14) Resulta que al poner el parche me quedé corta con el pegamento pues los lados de éste no se pegaba, así es que tuve que echar más.

15) Y mientras tanto, los vecinitos sacando su coche y yo apartándome para que ellos pasaran.

16) Estaba ya tan harta que me subí a casa a relajarme y recuperar las ganas de continuar.

17) Al rato, vuelvo a bajar. Cojo la cámara, la metó entre la llanta y la cubierta y... aquí vino la peor parte despúes de la búsqueda del pinchazito. 

18) La peor parte es meter de nuevo la cubierta en la llanta, dios mío, super díficil y super doloroso. Mucho más que el comerme las uñas y pellejos de mi dedos. De hecho es me dejé las uñas, todas negras, las llemas de los dedos en las cuales se me levantaron algún que otro pellejo y claro con el frío que hacía, pues eso tampoco ayudaba.

19) Una vez que ya lo conseguí - pues yo ya me veía llevando la rueda a la tienda y después la bici por otro lado-, cogí la rueda y la monté de nuevo a la bici. 

20) Volví a enganchar el freno delantero y ... otro escollo. Esta vez se trataba del carrete. Resulta que lo había apretado demasiado, con lo cual la rueda rozaba mucho. Intenten aflojar el carrete pero nada. Desistí.

21) Esta mañana, he bajado al trastero, he cogido la bici y a la tienda.

22) El chico majo de la tienda que me tiene más vista que cualquier miembro de su familia, me la ha arreglado en un periquete. Me ha dado unos cuantos consejos para la próxima vez que por su puesto no va a haber. Y tan feliz que me he ido para casa.

23) Ah, y hoy se ha ido la luz en toda la ciudad y menos mal que no he cogido el ascensor pues de haberlo hecho creo que ahora mismo estaría en un centro de salud mental con una crisis nerviosa del copón.

Yo ya os lo he contado, vosotros ya decidís que hacéis si os veis en esa situación. Pero chic@s, por 5 EUROS, te quitas un marrón de los buenos y te ahorras el desquiciamiento que en estos tiempos se agradecen.

¿Y qué pasa si se me pincha la rueda en mitad de la ruta? Muy simple, tengo de repuesto la cámara del parche que intenté arreglar (porque por supuesto, en la tienda me pusieron otra, lo preferí así por si las moscas el parche se despegaba). Como en las rutas te sueles encontrar a muchos ciclistas si alguno te ve y te quiere echar un cable, aprovechaté y si no, pues a patita que también se hace ejercicio y en el runtastic eso también cuenta.

LO ENTENDERÁS CUANDO SEAS MAYOR

Seguramente esta frase la habéis escuchado hasta la saciedad cuando eráis pequeños. Y aunque en muchas ocasiones nos diera coraje que nuestros padres, familia, profesores y, en general, los adultos nos dieran esta simple respuesta pero con la que no concretaban nada, dejándonos en ascuas, efectivamente con el paso de los años, tenían razón. Al final, acababamos entendiendo si no todas, la mayor parte de sus enseñazas, de sus porques, de su actos, de sus noes, de sus síes...

Igualmente creo que cuando uno llega a la edad de adulto y acaba entiéndo todo aquello que quedó en el tintero cuando era niño, también, cuando se es adulto hay otras muchas cuestiones cuya explicación y consecuente compresión  llegan más adelante.

A mi me ha pasado y me seguirá pasando. Hace ya unos cuanto años que dejé el colegio y aún recuerdo parte de las enseñanzas que recibí de una querida profesora sobre "mundología". Sí mundología, mundología era una materia por decirlo de alguna manera que mi profesora de literarura, latín y lengua me impartía en las clases de la primera asignatura mencionada.

Era 2001 y por aquel entonces, ya estaba en mi último curso del colegio, el ya desconocido para los jóvenes de hoy en día y conocido y recordado para los de mi quinta, curso de COU. Tenía siete asignaturas y la de literatura reconozco que era la que menos me gustaba. A mi y a mis diez compañeros restantes. Eramos pocos pero como dijo uno de ellos, somos como una familia. De hecho, en las asignaturas específicas era dónde más a gusto me sentía.

Pues bien, cuando llegaba la hora de ver la literarura del siglo XX, entre todos intentabamos "liar" a nuestra profesora para hablar de cualquier cosa no banal, sino temas importantes de la vida que no fuera los tediosos temas sobre el modernismo, la generación del 14 o del 27... Y así fue como ella siendo consciente de que la enredabamos (pues ya nos lo comentó en más de alguna ocasión: "Qué créis que no me doy cuenta de vuestras artimañas para no dar clase, claro que me doy cuenta, se os coge al vuelo"), nos impartía las famosas clases de mundología, y eran importantes, ya lo creo que sí, pues tales aportaciones en los libros de texto no se recogen. Como me decía ella: "Pixel (ojo, ese apodo todavía no existía por aquellos tiempos, jejej), no todo están en los libros."

Hubo questiones que quedaron en el tintero y que no interpreté en su momento, por ello, supongo se me quedaron tan grabadas.

Una de las que más me intrigó y a la que más vueltas  le di para intentar saber lo que quería decir fue cuando me dijo que no se podía estar siempre mal porque los de mi alredor se podían, cansar, hartar, quemar sino hundirse conmigo en el pozo.

Tenía razón, cuando llega un obstáculo se debe intentar por todos los medios salir, salir como sea, apoyándose en la familia o amigos pero al mismo tiempo haciendo fuerza con nuestras piernas y levantarnos, pues por mucho que alguien venga y tire de nosotros sin hacer nuestra parte de esfuerzo, somos como un peso muerto para aquel que nos tiende la mano, el cual acabará como es lógico lastimándose. Puede acabar muy perjudicado, puede dejar que nos ahoguemos en nuestro pozo de tristeza, amargura o bien, aún peor, acabar haciéndonos compañía.

Hace ya meses que leí un artículo sobre la empatía y de lo que recuerdo de éste era precisamente esto que estoy comentando, hay que escuchar a los demás y no ser tan frívolos con los problemas de los nuestros. El artículo daba el ejemplo de un médico que tenía que decirle a los familiares de un paciente suyo que éste se iba a morir, y en vez de decir, efectivamente, la verdad con  cierta sutileza y, por lo menos darles las oportunas explicaciones de por qué después de todo iba a ser lo mejor, dentro de lo que cabía esperar, se limitaba a dar la noticia pues como si  hablase del tiempo soleado, con temperaturas suaves por el día y cierto frescor por la noche.

Hay  que escuchar, pero mantener una cierta distancia con los problemas de los demás, pues en el mismo artículo se afirmaba que hay personas que incoscientemente se agarran a los demás para que sean éstos quienes le saquen las castañas y que incluso, las había que conscientemente se calaban a aquellos que tendían a involucrarse demasiado para así aprovecharse de tal inocencia por parte de aquellos y cargarles con el peso  muerto, aunque en el fondo supieran que quienes le tendían la mano podían acabar  mal. Desde mi punto de vista, en este último caso, tanta responsabilidad tiene aquel que no hace frente a sus dificultades como aquel que soporta, aguanta la "mierda" de los demás.

Transmitir nuestro calor hacia los demás, escuchar, dar un abrazo amigo, una mirada, un gesto, una caricia, una luz..., en definitiva, empatizar. Pero cada uno debe, contando con el apoyo de los que le quieren, aprender a salir, afrontar y solucionar sus problemas. No es de recibo cargar a los demás con nuestros pesos muertos que no les corresponde más que a nosotros mismos.


Unos años antes de recibir tales importantes lecciones de vida, conocí a una profesora particular de física y química (la química pasa, pero la física con sus problemas sobre lo que tarda en subir y bajar un piedra que se lanza hacia arriba o en qué punto se van a encontrar los coches A y B con sus respectivas velocidades, por mi que le den, no me interesa), que me dijo una vez: "Pixel, no deberías estar siempre diciendo que vas a suspender si luego al final apruebas pues eso puede molestar al resto de tus compañeros"

Eso es algo que me dejó sin palabras, creo que por aquellos tiempos no me lo tomé muy allá. Me sentó mal. También es verdad que esta profesora era un tanto seca o yo por lo menos no supe comprederla o no me molesté en conocerla mejor (ojo, que explicaba muy bien). De hecho, yo soy la primera que digo que mi timidez es tal que entiendo que a algunos les parezca una borde y les caiga mal.

Pues bien, pasados unos años yo me encontré en la situación de mis compañeros, es decir, cambié de lado y por primera vez sentí lo que era escuchar a alguien que estaba todo el santo día penando y quejándose de lo que mal que le habían salido los exámenes (así es como era yo) y luego no es que aprobara, es que sacaba notazas. Y no es que fuese envidia o no me alegrase, es que estaba harta de escuchar tantas quejas.

Eso y el que muchos vayan por ahí dándoselas de listos, de que hacen un esfuerzo mínino, de que vayan de lumbreras por la vida y que haciendo menos que los demás consiguen los mismos resultados  o mejores que otros, que están dando el cayo todo el santo día, lo siento, pero no me lo creo. Además, me parece una falta de respeto hacia los demás, es como si estuviesen sugiriendo que tú o quien sea eres torpe porque ellos han conseguido lo mismo que tú en nada de tiempo.

Qué queréis que os diga, si tan listos son aquellos que sin querer (eso es lo más triste, no percatarse de nada) o queríendo van como dice mi abuela, de "Ramón y Cajal", por qué no están frente a una multinacional, ganan millones, son unos coquitos que te están echan para atrás... No me lo creo (como me dijo una amiga mía: "Pixel, de lo que te cuente la gente creeté la mitad"), me suena  a mentira chapucera, habrá alguno que destaque más que otros, pero no todos.

Es más, yo miro ahora hacía atrás y me doy cuenta de la actitud que tuve y  me da vergüenza pero a la vez me alegro de haberlo visto, tarde, pero mejor que nunca.


No sé si a día de hoy habré caído en algún momento puntual en las dos situaciones que he descrito. Si es así pido disculpas tanto si he vuelto a caer como por mi actitud en el pasado y, también solicito que mis amig@s, familia.... no permitan que  tal ceguera temporal que me haga caer y no se convierta en permanente.


Ésta entrada se la dedico a mi Ilustrisima Señora, al resto de todos aquellos profesores que me enseñaron mucho más de lo que vienen en los libros y a aquellos que compartieron sus lecciones de vida conmigo.

Espero, deseo,  estoy abierta y doy la bienvenida a las futuras lecciones de mis amigos de hoy, del mañana, de mis compañeros o amigos  blogueros, de los del futuro, de mi familia y de todo aquel que conozca y que quiera compartir lo bueno y también lo malo, de lo cual se pueda extraer una de esas enseñanzas que nunca deben olvidarese y, por tanto, tener presente en el día a día.