LA CANCIÓN QUE ME VUELVE LOCA XLVI

Cada 1 de Enero la Orquesta Filármonica de Viena nos deleita con su concierto de Año Nuevo retransmitido por televisión española. Casi todos los años ocurre que el primer día del año lo empiezo durmiendo casi todo el día y solo cuando suena la marcha Radetzky le pido a mi madre que me despierte para disfrutarla. Si bien es cierto, que aún así alguna que otra vez ni por esas me levanto.

El pasado 31 de diciembre pocas ganas tenía yo de salir. De todas las noches, yo creo que la peor es la del último día del año. Entre la de gente que hay, la de borrachos de más que te encuentras, gente puesta hasta arriba de todo tipo de drogas y las consecuencias de tales abusos que en prácticamente sino todas, casi todas esas noches terminan en tragedia, por ello la mejor opción es quedarse en casa.

Pues bien, finalmente no salí y me fui pronto a la cama pues para lo que había en la tele... era tontería hacer un esfuerzo por intentar quedarse despierta. Y por lo visto no fui la única, el resto de mis amigos se quedaron también disfrutando de la nochevieja con sus respectivas familias.

A la mañana siguiente me levanté y por primera vez en años me tragué todo el concierto de año nuevo desde el principio al final y he de reconocer que me gustó mucho. De toda la pésima programación navideña lo único que se escapa con notable o sobresaliente diferencia es la retransmisón de este concierto.

Por ello, hoy comparto con vosotros la  composición que más me gusta de todas sin menos preciar por su puesto a las demás: La marcha Radetzky de Johan Strauss.

Os pongo el vídeo del año 2011 en la que la orquesta fue dirigida por Franz Welses Most. Me gustó mucho este director porque tiene una cara muy simpática y él parece también muy agradable.


4 comentarios:

¡Vaya sorpresa, Pixel! no me imaginaba que te gustaba la música clásica ¡un aplauso a ese gran concierto!
Besitos.

 

Pues ya ves Montse, la música clásica también tiene su encanto.

Un beso

 

MARAVILLOSO!!! Sé que no estamos en Año Nuevo, pero después de lo que ha pasado, casi estamos de estreno cada día que salimos, o cada nuevo avance que logramos en cuanto a libertad de hacer, así que alguna similitud puede haber. Para cualquiera de las dos situaciones, me parece una composición magistral, que nunca pasará de moda, y que inyecta unas enormes ganas de vivir... óptima para cualquier comienzo, o para venirse arriba sin más, jajaja.

Nunca he visitado la glamourosa Ópera de Viena, pero qué duda cabe que en un entorno así aún se magnificará más. Sí he tenido oportunidad de disfrutar de la música clásica en un entorno muy curioso y especial, hace años, durante los llamados "Conciertos de las velas" en Pedraza, Segovia. En la explanada del antiguo castillo se colocan las sillas y así, al aire libre, disfrutas de unas horas de concierto apasionante, con grandes músicos. A la salida, el pueblo, de postal, está iluminado únicamente por la luz de cientos de velas en calles y ventanas... sería una estampa mágica, de no ser por los cientos de personas que allí nos juntamos, le resta mucho encanto, pues a todos nos gustaría deleitarnos de una experiencia como ésa con más intimidad, peeeeero... no dispongo de un pueblo propio por el momento, ni de ahorros para pagar el caché de esos músicos para mí, así que... lo tomas o lo dejas. Al menos, durante el concierto, te olvidas de todo.
Por cierto, el año que yo estuve hubieras disfrutado mucho, pues interpretaron la música que aparece en una película que te encanta, "V de Vendetta", mientras vuelan el Parlamento: La Overtura 1812. Trajeron cañones de artillería al recinto, del "vecino" Alcázar de Segovia, soldados ataviados con uniforma de época, para recrear los cañonazos de la composición, y también sonaron las campanas de la iglesia del pueblo cuando llegó su turno... fue APOTEÓSICO!!!

En fín, muchas gracias por recordar esta pieza tan especial.
Un abrazo.

 

Buenas Silvia,

Tal y como has contado la experiencia... he sentido envidia sana, jajajaja.

Coincido contigo en que ese año hubiera disfrutado muchísimo porque esa película siempre que la ponen la tengo que ver. Esa y la de Ghosth porque el papel de Whoopi Goldberg es de lo más gracioso. Me río mucho con ella.

Volviendo al tema, a parte de deleitarse con esa música, salir y ver la noche así de esa manera... es un bonito recuerdo a pesar de la gente.

La verdad que está todo sobre saturado. Todos queremos sí, pero tal y como están hoy las cosas y el momento que vivimos, deberíamos plantearnos que no todo es un gran negocio y hay que explotarlo al máximo, sino cuidarlo y preservarlo. Y que todo esté atestado de gente, sinceramente, ¿dónde está el encanto?

Un saludo