Después de estos dos meses de sequía absoluta en pixeladas coloreadas vuelvo a escribir con una de las secciones que más me gusta de este blog y con la que disfruto compartiendo con vosotr@s.
Como recordaréis y si no os lo recuerdo yo, la anterior bici pasó a mejor vida y me compré una nueva con la que he tenido muchas aventuras, anécdotas, kilómetros y kilómetros, he conocido mejor los alrededores de mi tierra y por supuesto, he disfrutado de una compañia inigualable. Tanto que ya es hora de que os presente a mi "máquina" y comience a relatar en orden cronóligo lo vivido con ella.
Como recordaréis y si no os lo recuerdo yo, la anterior bici pasó a mejor vida y me compré una nueva con la que he tenido muchas aventuras, anécdotas, kilómetros y kilómetros, he conocido mejor los alrededores de mi tierra y por supuesto, he disfrutado de una compañia inigualable. Tanto que ya es hora de que os presente a mi "máquina" y comience a relatar en orden cronóligo lo vivido con ella.
En noviembre de 2014 y después de unas cuantas salidas con mi mérida, las chicas y yo nos dispusimos a conocer los miliarios, situados en la cercanías de Casar de Cáceres. Una vez que llegamos, nos hicimos las correspondientes fotos y comimos algo para reponer fuerzas. En principio la ruta iban a ser de unos cuarenta y tantos pero al final acabamos haciendo cerca de 60.
Cuando retomamos la marcha, llegamos a un punto en que una compañera decía que había que seguir por un camino abriendo cancelas y otra decía que no, que mejor seguir todo recto, siguiendo la ruta de la plata. Yo no sabía bien cuál era el mejor camino pero mi intuición me decía que confiase en Quini y eso fue lo que dije: "Yo confío plenamente en Quini" y de hecho sigo haciéndolo.
Así es que nada, todas seguimos a Quini. Pasada una media hora o así llegamos a otro punto en el que había que saltar unos alambres. Dos pasaron al otro lado y el resto fuimos pasando las bicis. Luego tuvimos que subir por un terraplén y como yo desde el principio dije que confiaba en Quini, ella fue tan amable de tirar de mi bici porque la verdad es que era un poco complicado.
Tras el terraplen lo que nos encontramos fue la vía del ave y es que a pesar de que podíamos haber ido por un camino paralelo, algunas no quisieron porque decían que habían muchas subidas y bajadas y claro por la vía del ave era todo llano.
Al principio fue divertido porque nos metimos por el canal de desagüe que tenía charcos y nos refrescaban un poco al pasar veloces sobre ellos. Luego cada equis metros había que bajarse para bordear cada una de las puertas metálicas que impedía el paso.
Transcurrida media hora o así, eso no tenía fin, y ya no se escuchaban risas ni nada. Lo cierto es que estábamos hasta el pie porque ir por carretera o en este caso por la vía se volvió en una tortura. Yo estaba ya un poco harta como el resto pero nadie decía nada.
Una de las chicas se dió cuenta que un coche pasó por un puente, cuyo operario se quedó un poco perplejo, no nos llamó la atención porque poco podía hacer desde arriba.
Mientras pedaleaba no paraba de ver unas baldosas que ponía Adif, Adif.. y pensaba para mí: "Porque no ponen el número de teléfono para llamar y que nos saquen de aquí"
Al mismo tiempo dos de nosotras iban haciendo eses sobre la vía, yo pensaba que era por cansacio pero no, fue porque estaban buscando una salida que finalmente encontramos. Eso sí, había que saltar hacia abajo un muro y para ello saltaron dos y el resto íbamos pasando las bicis. Una vez bajadas las bicis el resto descendimos el muro. Yo, por supuesto, como pava que soy, me enganché el cullote en un alambre, pero solo me hice un pequeño roto.
Por fin estábamos de nuevo en el camino y ya hasta Cáceres sin problemas. Al menos, podemos decir que estrenamos la vía y que sí, que estaba en buen estado ;)
Otro día, en el mismo mes de noviembre salí con una amiga en un día que hacía mucha niebla, frío y había muchas piscinas de agua fría, no eran charcos, eran como del tamaño de las piscinas de plástico que aparecen en los catálogos de los supermercados durante los meses de verano.
El caso es que en uno de esos charcos, mi compañera resbaló y se caló enterita, lo único que quedó a salvo fue la cabeza, el resto del cuerpo estaba empapado. Lógicamente, en esas circunstancias, la ruta se acortó. Eso sí, después se me ocurrió ir a lavar la bici y al volver resbalé sobre un puente de madera y al suelo que me fui. La primera caída con mi Mérida. Chapó.
El 24 de diciembre, no hay mejor manera de comenzar el día con una ruta corta y terminar celebrando con tu familia la nochebuena. He escrito ruta corta, perdón, esa era la intención con la que yo y mi amiga Puri partimos ese día desde casa pero..., siempre hay un pero, Quini propuso ir a Zamarilla y cómo íbamos a negarnos teniendo en cuenta que los intentos por ir a esa aldea habían fracasado unos tras otros, y yo ya estaba con ganas de superar el escollo.
Pues nada, a Zamarilla. Una vez, allí nos adentramos en la casa palacio. Nos gustó mucho, la pena es que esté abandonado y dejado a la mano de Dios, pues merece la pena conservarlo.
Tras la visita continúamos con la ruta, pero nada más salir de Zamarilla nos encontramos con un charco con cierta profundidad, te podía llegar por las rodillas, más o menos, yo lo crucé sin problemas. Tuve suerte, pero a Puri se le frenó la rueda delantera al pasar por una zona fanganosa que acabó metiendo bien los pies. Menos mal que llevaba sus "pa porsi", es decir, un par de calcetines secos y dos bolsitas de plástico para cada pie.
Pobre Puri, no paraba de decir que ella era madre y que a esas horas tendría que estar con su delantal preparando la cena. Prefería eso que estar pasando penalidades, jajaja.
Dejado atrás el charco o piscina de agua marrón, seguimos en dirección a los llanos de Cáceres, luego en Sierra de Fuentes cogimos la carretera para llegar antes a casa, pero acabamos muertas, muertitas. 10 minutos por carretera vale, pero media hora, pfff, es mucho, quema bastante.
No contentas con lo ocurrido el día de nochebuena, el día de los santos inocentes también salimos y podemos decir que Puri y yo pagamos bien la inocentada.
Resulta que nos propusimos ir Santa Marta de Magasca por carretera ya que el camino no lo conocíamos y el hijo de Puri no lo aconsejó porque decía que al pasar por no sé qué río iba a ser imposible. Aún así, animó a su madre a que lo intentara conmigo. Eso sí, el se quedó en casa durmiendo y entiendo por qué. De hecho, el ya fue una vez y no volvió. Y nosotras, pues más de lo mismo, una y no más.
¿Y cuál es el problema de ir en bici a Santa Marta de Magasca? Que o bien a la ida o bien a la vuelta sopla un viento fuerte que te deja fina. Lo que pasa es que a la ida si sopla el viento, te das la vuelta antes de llegar si quiera a la mitad del camino, pero cuando llegas a Santa Marta, después de una subidita y 40 km (solo en la ida), que a la vuelta te sople el viento, no tiene ninguna gracia pues no te queda otra que volver y encima por el mismo camino.
No os podéis imaginar lo penoso que fue la vuelta, íbamos super lentas, luchando contra el viento y desquiciadas de tanto escuchar al mismo. En total, ese día me hice 75,80 km. Nos ahorramos 5 km al no pasar otra vez por los Llanos de Cáceres, pero menudos 75,80 km. Después esa misma tarde, mi madre salió a darse una vuelta con mi padre y cuando volvió me dijo: "Qué hartura, cómo sopla el viento" y como le dije: "Me lo dices o me lo cuentas."
En el mes de febrero planeamos ir a Arroyo de la Luz pero al final acabamos en Aliseda. No estaba planeado, de hecho nos comimos un bocata de tortilla en Aliseda. 84,61km. Salimos a las 9 y llegamos a las 16 horas. Y la majónica o el kiwi o cómo queráis llamarlo, quedó un poco perjudicado. Vamos, en otras palabras, esa noche, lo suyo era dormir solas.
Eso sí en esa ruta, Puri y yo aprendimos a identificar a la vacas de retinto, tanto que madre mía lo nerviosas e intraquilas que nos pusimos cuando Quini nos dijo: "Vacas de retinto, nos damos la vuelta" Para que Quini diga eso, como tenían que ser la vacas.
Por lo visto nos contó que con esas vacas no te queda más remedio que plantarles cara. Si huyes pierdes y si le plantas cara, pueder ganar o perder, pero vamos, de todas todas íbamos a perder. Así es que media vuelta antes de que nos vieran.



3 comentarios:
Jajajaja, madre mía!!! Pero si ésto da para una película! Ya me hago a la idea de que una cosa es pasarlo bien al leerlo (jope, está contado con mucha gracia), y otra pasar esas calamidades...aunque imagino que, tiempo después, también te ríes...a ver ya qué vas a hacer.
En las vías del AVE, que yo pensaba no tenían ninguna utilidad pero ya veo que sí, hay varios carteles de "SE BUSCA" con vuestra cara y bici, seguro.
Yo jamás me he hecho tantos kilómetros, ni lanzado bicis por terraplenes ni cosas así... vuestro grupo es un poco aventura extrema para mí, pero de verdad que mola. Está claro que al final la bici se convierte en algo más que un instrumento para rodar, es parte indisoluble de tantos buenos momentos...bueno, excepto algún golpe bastante puñetero, pero bueno, es lo que hay.
Zamarrilla es un lugar al que tengo también muchísimas ganas de ir, desde hace años, y nunca se concreta...a estas alturas ya no quedará nada en pie, pero supongo que lo acabaré haciendo, aunque sea por pura cabezonería.
Y del asunto de las vacas retintas doy fe porque, si bien yo me encuentro con vacas en los Barruecos y nos limitamos a ignorarnos olímpicamente, a las retintas las conozco por la finca de un amigo y ojo...
En fin, a ver para cuándo más aventuras con esa Mérida narradas en primera persona. Mi Orbea Satellite ahí está la pobre cogiendo polvo hace meses.
Buenas tardes, Silvia:
Pues hace unos días me acordé de las entradas sobre mis aventuras y sí que tengo previsto publicar alguna más, pues desde entonces, imagínate la de aventuras y anécdotas que habré vivido.
La bici no es solo deporte, naturaleza. Con ella tengo miles y miles de recuerdos a cuales mejores. Es una de las aficiones que puedo posponer por mis circunstancias pero siempre vuelvo. La ganas siguen intactas y las personas que he conocido algunas continúan, otras no. Pero lo vivido está ahí para siempre.
A ver si te animas a salir con nosotras, nos portaremos bien para que te confíes y cuando veas el panorama, seas la primera en lanzarte y no mirar atrás. La idea es seducir al personal poco a poco, jajajaa.
Eso sí, seremos un poco locas pero nos ayudamos y esperamos. Nada de dejarnos colgadas, bueno lo mismo alguna, si ve un perro o una vaca sale despavorida y deja al resto ahí, pero no ocurre con frecuencia ;)
Un saludo
Desde luego es tentador el ofrecimiento... pero leeré alguna entrada más del blog sobre experiencias en bici antes de tomar una decisión... jajaja, es broma ;)
Ya en serio. Sin duda necesito lo primero ponerme un poco en forma, porque ser el lastre para un grupo no es agradable, aunque está muy bien saber que sois solidarias. Y para ponerse en forma hace falta rodar un poquito de continuo, y llevo tiempo por las obligaciones, y ahora otras circunstancias que todos sabemos, que no he encontrado el momento.
Esperaré con muchas ganas más relatos de aventuras.
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