AZUL-VIOLÁCEO

Han pasado semanas.
¿Cuántas? No lo sé, prefiero no contarlas.
Semanas sin ver el azul-violáceo.
Echo de menos ese color.
Echo de menos los buenos momentos.
Momentos de risa, de compañerismo.
Momentos de conversaciones banales o no, para mi no.
Siempre atenta a todo lo que contabas.

En este tiempo incierto,
que nadie sabe lo que vendrá después,
que cada uno lo afronta como puede...
Yo, yo he optado por reírme todo lo pueda.
Risas por la mañana, risas por la tarde.
¿Y la noche? Por las noches estás tú.
Están los recuerdos, anécdotas compartidas.

Sin pretenderlo, sin buscarlo,
te convertiste en mi cómplice necesario.
En mi cómplice para llevar a buen puerto mis ideas.
Sin ti, las sorpresas no habrían sido las mismas.

¿Y las Navidades? ¿Te acuerdas?
Navidades moradas, plateadas.
Las trajimos entre las dos,
a pesar de que deseaste o esperabas que desistiera,
a pesar de que asumí llegar sola,
tú volviste a sorprenderme, siendo partícipe de mi deseo por llevármelas.
Llegaron a su destino, y una, regresó de nuevo al castillo.
Castillo dónde te conocí.
Castillo cuyas paredes han sido testigo de como te miraba sin tú darte cuenta.
Miraba tu belleza exterior. Escuchaba la interior.
Castillo, castillo que guarda el secreto de mi ilusión de volver a verte,
de disfrutar de tu compañía un día, un día más, otro más.

Lo sé, no eres para mi.
Lo sé, esta vez no coincidimos.
Esta vez mis sentimientos y los tuyos van por caminos separados.
Caminábamos juntas, ida y vuelta,
mis sentimientos unidos a mis pasos, junto a ti.
Los tuyos orientados al cielo.

Eres especial, como un ángel, un duende, un ser mágico.

Sí, tengo que aprender a mirarte con otros ojos,
tengo que dejar de pensar en ti.
Dejar que las noches se invadan de vacío,
Dejar que las noches sean sólo noches.
Noches sin el abrigo de esas emociones que tanto me ilusionan cada día.

Pero, ¿cómo olvidarme de un ser tan mágico?


4 comentarios:

Observar, recordar y sentir es a veces un doloroso privilegio... La atenta distancia, no en centímetros siempre, regala unas vistas diferentes de alguien, quizá más exactas y completas, aunque sea de puntillas sobre la tristeza.
La entrada me parece de una preciosa fortaleza, por atreverse a seguir sintiendo.

 

Antes de nada, gracias por tu visita y por tu comentario.

Es curioso como después de una relación piensas que ya no vas a volver a sentir nada parecido y resulta que estamos muy equivocad@s. Evidentemente lo mismo, exactamente lo mismo no es pero es diferente, incluso puede ser hasta mejor.

De seguro diferente y reconfortante.
También hay momentos que se hace cuesta arriba por saber que no puede ser, pero es un sentimiento más. Es lo que hay y yo en la medida de lo posible procuro quedarme con lo que mejor me hace sentir.

Un saludo

 

Hola preciosa ¡no sabes la alegría que me da saber de tí de nuevo! y la alegría de saber que sigues con ganas de reir, de sentir, de vivir. Es como debe ser, porque la vida hay que sentirla así.
Mil besos.

 

Montseeeee!!!
La ilusión la tengo yo por recibir tu visita y tu comentario.
A ver si a la semana que viene, poco a poco voy publicando cosillas porque la verdad que el reencuentro con la blogosfera, contigo... me ha recordado muchas cosas buenas.

Gracias!!